miércoles, 25 de marzo de 2015


25 de marzo de 2015

No sé si lo sabes: el último ataque de histeria ocurrió el domingo pasado por la tarde. A diferencia de otros fue un reproche en silencio. Como viene siendo habitual, le molesta que yo haga lo que ella hace tan a menudo: consultar el móvil para ver las redes sociales.

Ayer por la noche, en un alarde de coherencia, después de decir no demasiado en voz alta que estaban organizando una cena el grupo de yoga -¡por favor que sea cierto y se vaya!- (... ni le contesté), cogió la tablet (¡ay la tablet!! ... otro día lo cuento) y se puso a consultarla ,,, con la otra mano, el móvil: patente de corso.

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Ayer por la mañana fue horrible: la ansiedad y el dolor de estomago me atenazaban: por ella y por el estrés del trabajo. Cada vez lo aguanto menos.

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Empieza una nueva jornada. No un nuevo día. Tan sólo una nueva jornada: un día más y un día menos. Me acabo de dar el gusto de entrar en una página porno. La verdad es que me encanta y me pone muy caliente.

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