27 de marzo de 2014
Ayer por la mañana fue todo más o menos igual. Arrastraba la tristeza de tantos días. Arrastraba la ansiedad y la desazón. Arrastraba mi tristeza.
... (en el aspecto físico se concretó en un estomago agarrotado y gran cantidad de gases. No es la primera vez que me pasa. Ya es un viejo conocido).
... (por las noche sigo con mis "sobredosis" de ansioliticos)
A mediodía tuve -por casualidad- una conversación con mi hermana. Le hablé de cómo me sentía. De mi incapacidad de entender esa incontrolabe voluntad quien habría de ser mi compañera de vida en vivir en la desgracia y arrastrarme a mí también.
Le dije algo que siento con sinceridad: a Mb no le pido mucho. Tan sólo un poco de compañía, de comprensión, de afecto, DE PAZ! y si es posible, incluso de AMOR ... Y SEXO. TAMBIÉN SEXO. NECESITO LLEVAR UNA VIDA SEXUAL SANA Y EQUILIBRADA. SATISFACTORIA (tengo mucha energía sexual a pesar de mi edad -siempre la he tenido-) ... pero no con cualquier mujer, sino con Mb. Con una Mb que aderece el sexo con paz y armonía entre nosotros, con afecto, cariño y amor. Oh, cuánto lo deseo y lo necesito!!
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Y por la noche, ALGO CAMBIÓ. No sólo vinieron mis hijos a cenar a casa (a pesar de mis temores, en lugar de desasosiego, me causaron bienestar), sino porque Mb, de repente se puso a hablarme, a contarme sus cuitas y, cuando menos lo esperaba, me regaló un libro: una maravillosa biografía de Virginia Woolf.
Me dejó estupefacto. Como en anteriores ocasiones, me está desarmando ... pero tengo miedo de que tan sólo sea un espejismo y unos días vuelva a la carga. Tengo miedo de abrir mis puertas para volver a ser golpeado. Añoro a una Mb que me acompañe en paz.